sábado, 10 de octubre de 2009

Entre la docencia y mi profesión

Comencé laborando con la carrera de Técnico Pecuario, en la Brigadas de Educación Tecnológica Agropecuarias; como promotor agropecuario organizando grupos e impartiendo cursos de capacitación a productores del campo. Posteriormente terminé la carrera de Ingeniero Agrónomo Especialista en Desarrollo Rural, desempeñando funciones de extensionista rural en el Departamento de Vinculación del CBTA 14, de igual forma organizando y capacitando productores del área de influencia del plantel.
Posteriormente por necesidades de servicio, en septiembre de 1989 fui asignado para impartir la asignatura “Metodología Agropecuaria” esto se dio ya que la capacitación en este aspecto lo teníamos los que habíamos participado como brigadistas y por consiguiente las autoridades educativas dispusieron del personal con este perfil y siendo parte del plantel no me quedó más remedio que aceptar sobre todo porque nadie quería viajar al módulo que tenía el plantel en un municipio vecino.
Ahora 20 años después, siento que ser profesor es una gran responsabilidad social, ya que tratamos con seres humanos a quienes formamos para ser gentes de bien en la sociedad, somos agentes de cambio, reflejamos una imagen que perdura en la memoria de quienes educamos, ser profesor no solo significa tener el status, va mas allá de una simple imagen, como en todo hay sus altibajos, pero también satisfacciones sobre todo cuando lo recibimos de los ex discípulos y de la sociedad misma.
Ha sido un reto laborar como docente, ya que a pesar de no contar con los perfiles pedagógicos he sabido salir adelante mediante la actualización continua prueba de ello es haber concluido la maestría en educación, y ahora cursar esta especialización, independientemente de infinidad cursos de actualización realizados.
Trabajar con jóvenes casi de mi edad al principio fue difícil, sin embargo esto se fue superando con el paso del tiempo, siento que he contribuido para el logro de las metas de los estudiantes, muchos de los cuáles ahora son brillantes profesionistas.
Me siento satisfecho, en el plano de la docencia, ya que ha pesar de no tener el perfil he logrado superar mis carencias y cada día trató de innovar y mejorar, más satisfecho estoy cuando reconocen mi trabajo no el plano económico (que no deja de ser relevante) sino el contexto emocional, cuando vienen y te dicen gracias por haberme hecho ver las cosas de manera positiva y las palabras de aliento para no caer en el camino y haber culminado mi carrera. También estoy satisfecho por que los que fueron mis maestros, supieron orientarme en el quehacer docente, dejaron atrás sus prejuicios y desinteresadamente me apoyaron en esta noble labor.
Las carencias y la poca preparación pedagógica son los escollos que tuve que pasar y que aun se reflejan en resacas difíciles de olvidar, sin embargo eso ha quedado atrás ahora con la preparación de postgrado y esta capacitación estoy seguro que serán más los logros que las insatisfacciones
Para finalizar, pienso que el arte de la docencia solo cambia de escenarios y contextos, las vicisitudes alguna vez todos la hemos sentido y ahora ante el nuevo reto de la sociedad del conocimiento, solo nos resta amoldarla para aterrizarla en nuestras aulas, en hora buena y sigamos con esta noble labor con mayor empeño y entusiasmo.

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